La alopecia androgénica en la mujer es la caída hereditaria del pelo que va afinando el cabello en la parte de arriba de la cabeza: la raya se abre, la coleta pierde grosor y el cuero cabelludo se transparenta. Casi nunca deja calvas ni empieza por las entradas. No se cura, pero se puede frenar, y cuanto antes se trata, más pelo se conserva.
¿Qué es la alopecia androgénica femenina?
Es la forma más común de pérdida de pelo en la mujer. También se llama alopecia de patrón femenino o alopecia androgenética. El folículo, la pequeña bolsa de la piel de donde nace cada pelo, se va achicando con los años. Cada pelo nuevo sale más fino, más corto y más claro que el anterior, hasta que algunos folículos dejan de producir pelo visible.
¿Te pasa a ti? El médico lo valora en consulta y te dice qué se puede hacer en tu caso.
Ese achicamiento se llama miniaturización. No pasa en toda la cabeza por igual: se concentra en la coronilla y en la zona de la raya, y respeta casi siempre la línea de la frente.
¿Cómo se reconoce la alopecia androgénica en mujeres?
La señal más típica es que la raya del medio se ensancha. Al principio solo lo nota quien te conoce bien, o tú misma con luz de arriba. Después se ve el cuero cabelludo a través del pelo en la parte alta de la cabeza, mientras los lados y la nuca siguen con buena densidad. Otras pistas frecuentes:
- La coleta abulta menos que hace unos años.
- El pelo de arriba está más fino y no crece tan largo como antes.
- Se cae algo más de lo normal, pero sin grandes mechones de golpe.
- Hay familiares, mujeres u hombres, con pérdida de pelo.
Los médicos la clasifican por grados según cuánto se abre la raya. Saber en qué grado estás sirve para comparar después cómo responde el tratamiento.
¿Es frecuente perder pelo así?
Mucho, y aumenta con la edad. En un estudio que exploró a 377 mujeres que iban al dermatólogo por otros motivos, el 6% de las menores de 50 años tenía alopecia de patrón femenino, y la cifra subía al 38% en las de 70 años o más. Y la densidad media de pelo bajaba con la edad: de unos 293 pelos por centímetro cuadrado a los 35 años a unos 211 a los 70.
Puede empezar en cualquier momento después de la pubertad, pero muchas mujeres lo notan alrededor de la menopausia, cuando cambian las hormonas.
¿Por qué se produce?
Pesan sobre todo dos cosas: la herencia y la forma en que tus folículos responden a los andrógenos, las hormonas masculinas que también tiene la mujer en pequeña cantidad. En quien tiene predisposición, el folículo es más sensible a ellas y se va achicando, aunque los niveles en sangre sean normales. Por eso muchas mujeres con esta alopecia tienen una analítica hormonal correcta.
Otras veces sí hay un exceso de andrógenos. Conviene sospecharlo si la caída va con reglas irregulares, acné que no se va o vello en la cara o el pecho: son señales que el médico estudia, porque pueden apuntar a un problema hormonal como el ovario poliquístico.
¿En qué se diferencia del efluvio telógeno?
El efluvio es una caída de golpe, repartida por toda la cabeza, que suele aparecer dos o tres meses después de un parto, una fiebre alta, una dieta estricta o una mala época. El pelo que se cae es de grosor normal y, si se corrige la causa, vuelve. En la alopecia androgénica, en cambio, el pelo se va afinando poco a poco y solo en la parte de arriba.
Las dos pueden darse a la vez, y es habitual. Si lo tuyo se parece más a una caída brusca, lo explicamos en efluvio telógeno: por qué se cae el pelo de golpe y cuándo vuelve.
¿Qué pruebas hacen falta para el diagnóstico?
El diagnóstico se hace mirando el cuero cabelludo de cerca y descartando otras causas. La prueba clave es la tricoscopia: una cámara de aumento que muestra si hay pelos de distintos grosores, la huella de la miniaturización. Se completa con una analítica que mira lo que puede sumar caída: hierro de reserva (ferritina), zinc, vitamina D, tiroides y, según el caso, hormonas.
Si la analítica sale bien, eso no descarta la alopecia: solo dice que no hay otra causa añadida ese día.
¿Qué tratamientos la frenan?
El que más estudios tiene es el minoxidil, un medicamento que alarga la fase en la que el pelo crece. Una revisión Cochrane reunió 47 ensayos con 5.290 participantes y concluyó que el minoxidil en loción funciona: en 8 estudios con 1.242 participantes dio 13,18 pelos más por centímetro cuadrado que el placebo. En esa misma revisión, la finasteride no fue mejor que el placebo en mujeres, aunque con pruebas de baja calidad.
Hay además medicamentos que frenan el efecto de los andrógenos y que el médico valora sobre todo cuando hay señales hormonales. Todos se usan con receta y seguimiento, y cuál encaja, si encaja alguno, lo decide el médico en consulta. En el embarazo y la lactancia la mayoría no se pueden usar.
A eso se suma corregir lo que falte en la analítica y técnicas que se aplican en el cuero cabelludo, como la mesoterapia capilar: pequeñas inyecciones superficiales en la zona donde el pelo se está afinando.
¿La alopecia androgénica en la mujer tiene cura?
No tiene cura, porque la predisposición sigue ahí. Lo que se busca es frenar la miniaturización y que el pelo que queda gane grosor. Los tratamientos funcionan mientras se mantienen: si se dejan, el proceso sigue su curso con los meses. Por eso importa empezar pronto, cuando todavía hay muchos folículos que se pueden recuperar.
Los cambios se miden en meses, no en semanas. El pelo crece despacio y hace falta tiempo para notar más densidad.
¿Y el trasplante capilar?
Es una cirugía que mueve pelo de la nuca a las zonas despobladas. En la mujer se plantea menos que en el hombre, porque la pérdida suele ser difusa y la zona donante también puede estar afectada. En RegenElit no hacemos trasplante capilar: nuestro trabajo es el diagnóstico y el tratamiento médico.
Cómo lo vemos en RegenElit
En la mujer la caída casi nunca empieza por las entradas: empieza por la raya, que se va abriendo, y por la coleta, que se afina. Por eso empezamos con un diagnóstico tricológico: tricoscopia digital para ver el folículo y la densidad con aumento, analítica capilar con ferritina, zinc, vitamina D, TSH y perfil hormonal, y tu historia clínica y familiar.
Con eso delante armamos el plan: corregir los déficits que aparezcan, mesoterapia capilar si está indicada, el tratamiento en casa que paute el médico y sesiones de mantenimiento, con seguimiento fotográfico de la densidad. Cuando lo que mueve la caída es el eje hormonal, el protocolo capilar solo no alcanza; si estás en la perimenopausia o la menopausia, mira también RESTART Woman. Todo lo que hacemos con el pelo está en REGENHAIR, nuestro protocolo de regeneración capilar.
¿Quieres que lo veamos en tu caso? Escríbenos por WhatsApp y te damos hora para una valoración con el médico.
Fuentes
- Birch MP et al. Hair density, hair diameter and the prevalence of female pattern hair loss. Br J Dermatol. 2001;144(2):297-304. PubMed 11251562
- van Zuuren EJ et al. Interventions for female pattern hair loss. Cochrane Database Syst Rev. 2016;2016(5):CD007628. PubMed 27225981
Revisado por Dr. Leandro Mecozzi (COMB 70388).
Información orientativa: no sustituye una valoración médica. Cada caso lo estudiamos en consulta.






